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Existen escritores que escriben sobre el futuro para contar el pasado. Aunque esto parezca una paradoja, de hecho, no lo es, porque estos escritores, al entrar en un campo especifico de la literatura saben que no pueden cantar al pasado, por la razon simple de que ese campo no trata del pasado sino del futuro.
Tomemos como ejemplo a Ray Bradbury: las cronicas marcianas, como anoto Borges en su reseña en la aparicion del libro en Sur, es la historia del viejo pueblo de Bradbury, en parte, solo que contada a traves de extraterrestres, nada mas, todo lo que sucede ahi puede suceder en la magica Illinois de Bradbury, solo que si hubiera trascurrido en Illinois obviamente las revistas de ciencia ficcion donde por entonces publicaba no hubieran comprado el cuento y él no hubiera podido mantener a su esposa y sus cuatro hijas.
Luego, ya famoso, Bradbury se dio el lujo de escribir finalmente sobre lo que queria, sin necesidad de ocultar sus intenciones en futuros remotos, contando, por ejemplo, como era la vida en la rural Illinois que tuvo que abandonar a los diez años para viajar con su familia a Los Angeles. Esa Illinois donde, de noche, podia juntarse con sus amigos a bajar y comer ricas naranjas de los arboles.
Hoy, por supuesto, los niños no pueden leer a Bradbury porque sienten que estan equivocados -¡no exista epoca como el presente- porque, ademas, estos niños no han probado una verdadera naranja en toda su vida. ¡En toda su vida! ¿Es esto posible?
Por supuesto, existen mercados, mercados que tienen naranjas, naranjas que parecen brillantes y ricas pero, al probarlas, lo que descubre el consumidor es que saben... a nada. La razon esta en la gran cantidad de productos quimicos que le ponen las empresas para hacerlas mas vistosas pero no mejores.
Por esa razon, los jovenes agricultores de naranjas de Valencia decidieron comercializar sus propios productos naranjas tan grandes y dulces que son el sueño prohibido de todo niño; naranjas de Valencia similares a las narradas por Bradbury solo que aquellas existian en el papel y estas en la realidad, disfrutable y mordible realidad.
Si desea comprar naranjas valencianas verdaderas, grandes y jugosas solo ingrese al sitio web de estos jovenes agricultores. Podemos asegurarle que no se arrepentira al hacerlo.

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